Mi pareja no toma la iniciativa en casa: La trampa de la Carga Mental
Publicado por Carmen Húngaro Colmena
Seguro que has escuchado o incluso pronunciado esta frase alguna vez: “Si querías que pusiera la lavadora, solo tenías que pedírmelo”, o “Dime qué tengo que comprar y yo voy al súper”. A simple vista, parece una actitud de colaboración. Sin embargo, esconde una de las dinámicas más agotadoras y silenciosas en las relaciones de pareja: la carga mental (Clit, 2017).
Cuando uno de los miembros asume el rol de “ayudante”, automáticamente relega al otro (estadísticamente, a la mujer) al puesto de “directora del hogar”. Y aquí está la trampa: planificar, organizar, recordar y delegar también es trabajar (Díaz Cabrera, Hernández Fernaud, & Rolo González, 2012).
La “Doble Presencia”
Melania Leal Álvarez (2021) destaca en su investigación un concepto clave: la doble presencia o “doble exposición”. Desde la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral, las exigencias han aumentado, pero las responsabilidades en casa no se han redistribuido al mismo ritmo. Como señala la autora, las mujeres siguen siendo las principales responsables de las tareas domésticas y del cuidado de menores, un trabajo que, además de no ser remunerado, es invisible.
El problema no es solo físico, es profundamente psicológico. Leal Álvarez (2021) descubrió que existe una correlación directa entre la influencia de las situaciones negativas de la familia en el trabajo y un aumento en la tensión mental, fatiga general, física y mental. Es decir, cuando tienes que estar físicamente en la oficina, pero tu mente está repasando mentalmente la lista de la compra, las vacunas del perro y el menú de la semana, tu cerebro se agota el doble.
La Paradoja del Dinero: Si gano más, ¿limpio menos?
Aquí es donde la investigación de Andrea Salazar-Díaz (2021) rompe con todo lo que la lógica económica nos diría. La teoría tradicional sugeriría que quien más dinero aporta al hogar o más horas trabaja fuera, menos horas debería dedicar a limpiar o cocinar. Pero la realidad es otra.
Salazar-Díaz (2021) descubrió un fenómeno asombroso: cuando la mujer gana más dinero que su pareja hombre, la brecha de trabajo doméstico no remunerado, en lugar de disminuir, aumenta. ¿Por qué ocurre esto? La investigadora lo explica a través de la identidad de género. Vivimos en una sociedad que aún arrastra la norma de que “el deber de un hombre es ganar dinero y el de la mujer cuidar del hogar”. Cuando una mujer supera los ingresos de su esposo, esta norma social se “viola”, lo que puede generar tensiones. Para compensar y “aliviar” esa desviación de los roles tradicionales, la mujer asume una carga extra de tareas domésticas, reforzando así su rol “femenino”.
Como consecuencia, estas mujeres entran en lo que Hochschild y Machung (1989) denominaron el segundo turno: al salir del trabajo remunerado, inician su jornada de trabajo no remunerado, sacrificando drásticamente su tiempo libre y su descanso.
Hacia la Corresponsabilidad: Pasos para un cambio real
Entender de dónde venimos nos ayuda a saber hacia dónde debemos ir. No se trata de buscar culpables, sino de desaprender dinámicas heredadas para construir un modelo de convivencia más justo y feliz. Como bien indica Salazar-Díaz (2021), gran parte de estas normas están internalizadas socialmente y requieren de un cambio cultural para transformarse.
Aquí tienes herramientas constructivas para dejar de “ayudar” y empezar a “compartir”:
- Cambia el chip: De “Ejecutor” a “Socio/a”. El hogar no es una empresa con un jefe y un empleado. Ambos miembros deben ser socios. Esto significa que la responsabilidad no termina en pasar la aspiradora, sino en saber que toca pasarla. Si vives en la casa, ensucias la casa y comes en la casa, el mantenimiento de la misma es 100% tu responsabilidad también.
- Visibilizar lo invisible. Haz el ejercicio de sentarte con tu pareja y anotar absolutamente todo lo que implica llevar la casa. No pongas solo “Hacer la comida”. Desglósalo: pensar el menú, revisar qué falta en la despensa, ir a comprarlo, cocinarlo y fregar después. Ver la carga mental en un papel es el primer paso para valorarla y repartirla (Leal Álvarez, 2021).
- Reparto por áreas, no por tareas aisladas. En lugar de decir “yo hoy tiendo la ropa”, asignad áreas de responsabilidad completas. Por ejemplo: “Yo me encargo de todo el ciclo de la ropa (saber cuándo falta ropa limpia, lavarla, tenderla, recogerla y guardarla)”. Así, esa “parcela” mental desaparece por completo del cerebro del otro.
- Desafiar los estereotipos de género. Como sugiere Salazar-Díaz (2021), es indispensable reflexionar y deconstruir los estereotipos que nos limitan. El valor de un hombre no reside en ser el principal proveedor económico, ni el valor de una mujer en ser la cuidadora perfecta. Romper estas ideas no solo libera a la mujer del cansancio, sino que permite a los hombres implicarse emocionalmente de forma plena en su hogar.
El amor y el respeto también se demuestran aliviando la carga mental de la persona que tienes al lado. Como veremos al hablar de la falta de deseo sexual, en siguientes artículos, el resentimiento y el agotamiento crónico son los mayores destructores de la intimidad en pareja. Cuando dejamos atrás el “dime qué hago” y pasamos al “yo me encargo”, no sólo ganamos una casa más limpia; ganamos en salud mental, recuperamos la conexión, disfrutamos de tiempo libre compartido y, sobre todo, en igualdad.
Y en tu casa… ¿Se reparte la carga mental o sigues siendo la “jefa de obra”?
Referencias:
- Clit, E. (2017). You Should’ve Asked. Emma Comics.
- Díaz Cabrera, D., Hernández Fernaud, E., & Rolo González, G. (2012). Carga mental de trabajo. Editorial Síntesis.
- Hochschild, A. R., & Machung, A. (1989). The Second Shift: Working Families and the Revolution at Home. Viking Penguin.
- Leal Álvarez, M. (2021). Carga mental de trabajo frente a las responsabilidades familiares asociadas al género [Trabajo Fin de Máster, Universidad de La Laguna]. RIULL. http://riull.ull.es/xmlui/handle/915/23521
- Salazar-Díaz, A. (2021). Ingreso relativo, identidad de género y brecha en el trabajo doméstico no remunerado [Documento de trabajo]. Banco de la República de Colombia.