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¿Ya no tienes ganas? Cómo superar la falta de deseo sexual en pareja

Publicado por Carmen Húngaro Colmena

Pareja en la cama hablando con intimidad

Hoy vamos a poner sobre la mesa un tema del que se habla en susurros, a puerta cerrada o directamente se oculta por vergüenza. Históricamente, el sexo ha sido un tema tabú, y esa omisión ha generado muchísimo sufrimiento en silencio. Hablamos de la falta de deseo sexual, una de las disfunciones más frecuentes según la literatura clínica (Clayton & Juarez, 2019).


A menudo nos venden que el deseo tiene que ser espontáneo, salvaje y constante, pero la realidad es muy distinta. Para abordar este tema de la forma más abierta, científica y sin ningún tipo de censura, nos apoyaremos en los trabajos de dos expertas: Vanesa López Jacob, enfocada en el Trastorno del Interés/Excitación Sexual, y Paloma Moraga Cidoncha, experta en la comunicación y satisfacción sexual.


¿Qué es exactamente la falta de deseo y a quién le pasa?

No es simplemente “estar cansado/a un día”. Clínicamente se conoce como Trastorno del Interés/Excitación Sexual, definido por una falta significativa de interés por el sexo, ausencia de fantasías o pensamientos eróticos y una respuesta física o emocional muy reducida ante estímulos sexuales, generando malestar o angustia (Conn & Hodges, 2023), no estando relacionado con la asexualidad.


Si te sientes así, lo primero que debes saber es: no estás solo/a, y no estás roto/a. La epidemiología es clara: es la disfunción sexual más habitual en las mujeres, afectando a más del 30% en España e incluso superando el 40% en algunos estudios internacionales (Clayton & Juarez, 2019).


Sin tapujos: ¿Por qué desaparece el deseo?

El deseo no se esfuma por arte de magia; la razón es multifactorial. Las causas reales van mucho más allá del simple “mi pareja ya no me atrae” o “ya no me apetece nunca”.

  • Factores físicos y químicos. Cambios hormonales como los de la menopausia o el climaterio, y ciertos medicamentos —especialmente los antidepresivos ISRS— están ampliamente documentados como inhibidores del deseo sexual (Conn & Hodges, 2023).
  • La trampa psicológica. La depresión, la ansiedad, una educación sexual represiva, los traumas o la insatisfacción con la propia imagen corporal pueden apagar completamente el interruptor del deseo (López Jacob, 2021).
  • Los “asesinos” silenciosos de la relación. Aquí está la clave. El deseo cae en picado cuando se pierde la novedad, cuando hay conflictos ocultos, cuando falta intimidad emocional o cuando la rutina aplasta. Además, un error letal es la “adivinación del pensamiento”: creer que tu pareja debería saber mágicamente qué te excita, lo que genera frustración al no cumplirse (Moraga Cidoncha, 2019).

De la teoría a la cama: Estrategias reales para afrontarlo

Si esto te está haciendo mal, la buena noticia es que tiene solución. Aquí tienes técnicas avaladas por la ciencia para volver a encender la llama:

  1. Fuera la presión: La Focalización Sensorial.
    En ocasiones el sexo se convierte en un examen donde la meta obligatoria es el orgasmo o la penetración. Hay que romper esa dinámica. La terapia sexual propone ejercicios de focalización sensorial, desarrollados por Masters y Johnson (1970). Consiste en prohibir temporalmente el coito y la estimulación genital para centrarse únicamente en acariciar y explorar el cuerpo del otro. El objetivo es reconectar con las sensaciones, reducir la ansiedad de desempeño y dejarse llevar sin presión.
  2. Reacondicionamiento: Tócate y conócete.
    A veces nos olvidamos de nuestro propio cuerpo. López Jacob (2021) recoge técnicas de reacondicionamiento que invitan a la autoexploración sin tabúes: usar espejos, masturbarse, incorporar vibradores, consumir literatura o películas eróticas y dar espacio a las fantasías. Se trata de enseñarle al cuerpo, de forma gradual, a asociar de nuevo la estimulación con el placer.
  3. Hablar de sexo… durante el sexo (El enfoque de Moraga Cidoncha).
    Paloma Moraga Cidoncha (2019) demostró algo fundamental: una mejor comunicación sexual aumenta radicalmente la satisfacción sexual. Y no hablamos solo de charlar en el salón; hablamos de comunicación durante el acto sexual. Decir qué te gusta, guiar las manos, expresar fantasías o pedir cambios de ritmo es vital. El silencio erótico mata el deseo; hablar abierta y asertivamente construye intimidad y placer.
  4. Limpia tu mente de “basura” cognitiva.
    A veces, nuestra mente nos boicotea en pleno encuentro sexual con pensamientos intrusivos (“no me voy a excitar”, “tardo mucho”, “mi cuerpo no es bonito”). La Terapia Cognitivo-Conductual ayuda a identificar y reestructurar estas creencias limitantes (McCabe, 2001). Cambiar el diálogo interno cambia la experiencia sexual.

La falta de deseo sexual es un bache, no una sentencia de muerte para tu vida íntima. Recuperar el deseo requiere paciencia, quitarse de encima las presiones sociales, mucho autoconocimiento (sin vergüenza a explorar tu cuerpo) y, sobre todo, libertad para comunicarte con tu pareja sin tapujos.

¿Y tú? ¿Crees que la rutina o el estrés te han jugado malas pasadas con tu deseo alguna vez?

Referencias:

  • Clayton, A. H., & Juarez, E. M. (2019). Female sexual dysfunction. MSD Manual Professional Edition.
  • Conn, A., & Hodges, K. R. (2023). Trastorno del interés sexual/excitación. Manual MSD, versión para profesionales.
  • Kaplan, H. S. (1974). The New Sex Therapy: Active Treatment of Sexual Dysfunctions. Brunner/Mazel.
  • López Jacob, V. (2021). Propuesta de intervención: Caso único con Trastorno del Interés/Excitación Sexual [Trabajo Fin de Máster, Universidad de Alcalá]. http://hdl.handle.net/10017/47799
  • Masters, W. H., & Johnson, V. E. (1970). Human Sexual Inadequacy. Little, Brown and Company.
  • McCabe, M. P. (2001). Cognitive behavioral therapy for sexual dysfunction. Journal of Sex & Marital Therapy, 27(3), 259–271.
  • Moraga Cidoncha, P. (2020). La comunicación acerca del sexo y su influencia en la satisfacción sexual y el bienestar de las mujeres: Un estudio transversal [Trabajo de Fin de Máster, Universidad de Alcalá].